lunes, 17 de mayo de 2010

La jornada de Alicia

Esta semana vi la nueva versión de “Alicia en el País de las Maravillas” de Tim Burton, y salí del cine queriendo escribir un post.

No un post de crítico de cine que hable sobre la calidad de la película, o la estética de Tim Burton, o la adaptación de la historia, o el abordaje que se le da a cada uno de los personajes, que han sido temas tan polémicos desde que la película fue lanzada. Mi opinión sobre esos asuntos no tiene ninguna importancia.

Lo que realmente me interesó es el contenido simbólico de esta adaptación del libro de Lewis Carroll.

La historia nos lleva a acompañar a Alicia por el camino del héroe, la lucha contra el ego para lograr una ampliación de la conciencia en el camino de la individuación. Eso es lo que realmente me interesa de la película, porque, desde mi punto de vista, muestra paso a paso las etapas del viaje del héroe, descrito por Joseph Campbell en “El Héroe de las Mil Caras”.

Escribo este post para compartir mi mirada sobre esta historia que, a mi parecer, recrea un simbolismo que aparece repetidamente en la historia de la humanidad en cuentos de hadas, mitos y toda clase de folclor. Sin embargo, antes quisiera aclarar que esta es una interpretación desde el punto de vista junguiano, pero que seguramente los creadores y productores de la película no tuvieron el propósito de generar este simbolismo del héroe. Como sucede siempre, las historias hablan por sí solas, sin que el autor sea necesariamente consciente del simbolismo que estas encierran.

Aunque son muchos los elementos de la película que no voy a mencionar, quiero hablar por lo menos de algunos de los principales elementos simbólicos.

Pero, vamos por partes y comencemos por el principio.

La película nos muestra una Alicia de más edad que la del libro original, que debe decidir si casarse o no, en el Londres victoriano. Alicia, con su desbordada imaginación, hereda de su padre la facultad de ver las cosas de una manera totalmente diferente a la convencional.

En este momento de enfrentarse a la decisión del matrimonio, absolutamente ajeno e impuesto socialmente para ella, aparece para el héroe, en este caso heroína, la invitación a comenzar el viaje.

El primer momento del camino del héroe es el llamado a la aventura. Este momento es simbolizado en la película por el conejo blanco que Alicia ve corriendo entre los arbustos y que le causa tal curiosidad que sólo puede seguirlo.

Esta persecución la lleva a encontrar un hoyo en la tierra, motivo frecuentemente utilizado en varias tradiciones, entre otras en los indígenas norteamericanos, para simbolizar la entrada al inconsciente.

De esta manera Alicia comienza su descenso al inconsciente, al caer por el oscuro hoyo en la tierra. Por medio de esta Catábase, o descenso, Alicia cruza el umbral entre consciente e inconsciente, internándose en los extraños contenidos del mundo inferior (underland, como los habitantes de este mundo lo llaman).

En este encuentro con los exóticos personajes que habitan el mundo subterráneo, todos cuestionan su identidad, ¿será ella la verdadera Alicia?, ¿será una impostora?

Este cuestionamiento a la identidad tendrá que ser superado por el héroe al realizar su jornada en busca de su propia personalidad individual. La duda de ser “el elegido” es parte de la segunda etapa del viaje: la iniciación.

La identidad del héroe siempre es cuestionada, como parte de su camino de autoconocimiento, porque al principio del viaje él todavía no sabe quién es ni cuál es su misión. Un ejemplo muy conocido de este cuestionamiento es el que aparece en Matrix, cuando todos se preguntan si Neo es “el elegido” aunque él mismo no lo sepa.

Otro aspecto muy interesante en esta parte inicial, es que Alicia cree que está soñando. Simplemente no puede ver como reales a todos los extraños seres que la acompañan. Sin embargo, aparece un enorme monstruo, enviado por la Reina de Corazones, para matarla. Ella se enfrenta al monstruo pensando que es sólo un sueño y que no puede hacerle daño. Sin embargo, el monstruo la hiere en su brazo y ella entiende entonces que se trata de una amenaza real.

Para Jung, todos los aspectos de la psique, nuestros sueños e imágenes, son tan reales como nuestra vida consciente. Por eso él hablaba de “la realidad del alma”.

El monstruo simboliza la sombra, esos contenidos que no aceptamos como propios, que tendrá que ser confrontada más adelante.

Toda la historia transcurre alrededor de la malvada Reina de Corazones y la bondadosa Reina Blanca. Estos personajes simbolizan respectivamente un aspecto negativo y positivo del ánima, representación de lo femenino en nuestra psique.

La Reina de Corazones, aparece como una mujer con una cabeza demasiado grande, simbolizando el exceso de racionalidad que excluye todo sentimiento. La Reina Blanca simboliza el aspecto femenino emocional.

Cuando sólo la razón gobierna, las cosas no pueden salir bien. Por eso estas imágenes de lo femenino se enfrentan entre sí al final de la película, en una batalla en la que el ejército rojo y el blanco forman una alianza, en vez de matarse entre sí. Esta es una imagen de integración, que muestra que en el camino de la individuación no se busca eliminar las partes indeseables de nosotros mismos, sino integrarlas. Pero más adelante retomaremos esa batalla final.

Durante todo el viaje, el héroe recibe ayudas sobrenaturales que le ayudarán a realizar su misión y a enfrentar cada una de las pruebas. Alicia está siempre acompañada por sus amigos en el mundo subterráneo, el conejo, el ratón, el perro, los gemelos Tweedledee y Tweedledum, la oruga, el Gato Risón, el Sombrerero Loco (trickster). Cada uno usa sus habilidades para ayudar a Alicia en su camino.

El héroe siempre tiene como misión encontrar un tesoro, que le ayudará a cumplir su objetivo y regresar de su viaje, al lugar de la partida, es decir, le permitirá la expansión de conciencia necesaria en su camino. Pero el tesoro generalmente está resguardado por alguna fuerza oscura con la que tendrá que luchar el héroe.

Alicia se encuentra de nuevo cara a cara con su sombra, cuando le es encomendada la misión de encontrar la espada Vorpal, con la que se enfrentará al dragón Jabberwock, en la batalla final.

Ella le da el ojo que el monstruo había perdido en su encuentro inicial, devolviéndole su capacidad de ver claramente y no sólo de una manera parcial. Luego Alicia se rinde ante su sombra al quedarse dormida en la cueva en donde está la espada custodiada por el monstruo.

La integración de la sombra no puede lograrse por medio de un enfrentamiento. Sólo al rendirse y reconocerlos como propios, los contenidos de la sombra pueden ser integrados.
Sólo en ese momento Alicia puede usar la llave para abrir el cofre y sacar la espada que llevará a la Reina Blanca. Se confirma entonces que ella es “la elegida” para luchar con Jabberwock, el dragón más poderoso del reino.

En este punto, ya no hay cuestionamientos sobre la identidad del héroe, él ya sabe quién es y cuál es su misión. Alicia lo confirma en su conversación con la oruga cuando dice saber exactamente quién es.

Otro aspecto muy interesante es que, durante todo el viaje, Alicia cambia de tamaño, siendo o muy pequeña o demasiado grande. Sólo cuando su tamaño es el adecuado puede vestir la armadura para enfrentar al dragón.

Esta armadura simboliza la persona, esa máscara con la que nos movemos en el mundo, para relacionarnos con los demás. Sólo cuando la persona está en su tamaño adecuado, es decir, ni muy inflada y prepotente, ni muy pequeña y vulnerable, será posible confrontar al dragón.

Alicia viste entonces su armadura y se dirige hacia la batalla. Los ejércitos rojo y blanco están listos para enfrentarse. Sin embargo, antes de comenzar, la Reina Blanca le dice a la Reina de Corazones que no hay razón para luchar. Pero la Reina de Corazones, llena de razón, fría y calculadora, no logra ver más allá de su ambición y ordena que el dragón sea liberado para enfrentarse con Alicia.

El dragón simboliza al ego, que debe ser derrotado por el héroe para lograr su individuación. Es la prueba final, la más difícil y que lo puede llevar a la muerte.

Aparece en este momento final la imagen de la espiral, símbolo del proceso de individuación, ya que se trata de una evolución circular alrededor de un punto central, el Sí Mismo.

Alicia sube las escaleras en espiral al enfrentarse al dragón y sólo en la punta, es decir, en el centro, logra vencerlo con su espada.

Este es el momento de la Apoteosis del héroe, donde el ego es desintegrado para darle paso a la expansión de la conciencia.

En ese momento la Reina de Corazones da la orden de vencer al ejército blanco, pero su propio ejército no acata su orden y suelta sus armas, en una representación de integración de los opuestos.

Por ser imposible eliminar esta ánima negativa, la Reina Roja no es ejecutada sino exiliada de su mundo, siendo ahora coronada la Reina Blanca.

Finalmente, en la última etapa de la jornada, el héroe se enfrenta a la decisión de volver a su mundo o quedarse en este mundo ya conquistado. La tentación se presenta cuando el Sombrerero Loco le dice a Alicia que podría quedarse. Pero ella decide volver, ahora transformada, como señora de los dos mundos (consciente e inconsciente).

Esto generalmente es facilitado por un elixir que el héroe recibe al final del viaje. Alicia bebe el líquido – elixir, en este caso la sangre del dragón derrotado, que le da la Reina Blanca.

Este regreso es una Anábase, una ascensión a la conciencia, un movimiento de resurrección, a través del mismo hoyo por el que cayó inicialmente.

Una vez más, Alicia confirma que todo lo vivido fue real, al regresar con la cicatriz de la herida sufrida al inicio de su viaje por el inconsciente. Es la realidad del alma de la que ahora es consciente.

Ahora, Alicia ha descubierto quién es y se embarca encontrando nuevas rutas al mundo desconocido de la China, comandando un barco que atravesará las aguas del inconsciente, que ahora le son tan familiares.

Héroe es aquel que logra asumir la responsabilidad de su destino y su realidad. Esa es la meta que Alicia alcanza en su jornada y al final, sólo la oruga, convertida en mariposa, podría cerrar esta travesía de transformación.

Pero para no seguir alargando eternamente este post, me despido como lo haría Alicia:

“Bien, ha sido agradable conocerlos a todos ustedes. Pero es hora de despertar. Adiós.”1

1. Alice in Wonderland Script (p.23) http://scriptcollector.blogspot.com/2010/03/alice-in-wonderland-2010-screenplay.html

6 comentarios:

maria mercedes dijo...

me encanto este articulo...es imposible ver la pelicula sin que surja la interpretacion inmediatamente.
Alicia ha sido (junto con Peter Pan) mi personaje favorito de la literatura infantil y esta version de Tim Burton me fascino!!!
Realmente me da pesar tener que despertar...
Gracias Anama por compartir tu vision e interpretacion.

Martha Enna dijo...

Anama: Maravilla de reflexión, a mí me encanta ese buceo en tanta imágen. Me pareció paradójico en la película que la reina justamente de Corazones pareciera no tener uno.

ilse dijo...

Gracias Ana María por tu reflexión.. la película me fascinó y no podía dejar de ver todo el simbolismo en cada escena... me ayuda muchísimo la manera en que lo expones pues puedo ver claramente todos los elementos junguianos que tanto me apasionan! GRACIAS!

Ana María Salazar Villegas dijo...

Gracias a todas por sus comentarios y por leer mi blog. Un abrazo

MonicaDN dijo...

Ana, acabo de ver la película y reeler tu blog. Espectacular toda la interpretación!

Aurora Bruja dijo...

Gracias, ha sido muy interesante saber la opinión de otros sobre este tema que, en lo personal, tanto me apasiona, sin embargo creo que sigue siendo subjetivo y que al igual que Tim Burton, sólo le has dado la dirección que tu psique te indica según el prisma con el que interpretas tu propia vida y tu propio interior psicológico y espiritual. Yo creo que Alicia es un mazo de arquetipos que cada quien interpreta según su propia versión, como el tarot, lo dicen la innumerable cantidad de versiones que de ella existen, todas ellas igual de extraordinarias.