Los alquimistas lo llamaron Unus Mundus: todo lo que ocurre afuera tiene un correspondiente interno y todo lo que ocurre adentro se refleja afuera.sábado, 30 de octubre de 2010
La vida es sueño
Los alquimistas lo llamaron Unus Mundus: todo lo que ocurre afuera tiene un correspondiente interno y todo lo que ocurre adentro se refleja afuera.martes, 28 de septiembre de 2010
¡Cumpleaños Feliz!
Hoy está de cumpleaños Inconsciente Conectivo y debo decir que fue un buen año. Aunque continuo sin escribir lo suficiente, han comenzado a pasar cosas interesantes.
El año pasado, como parte de la celebración del primer año, propuse el primer grupo de estudio virtual abierto sobre Jung y en el primer semestre de 2010 abrí un segundo grupo sobre “El Hombre y sus Símbolos”.
Las dos experiencias fueron excelentes, contando con la participación constante y comprometida de personas de varios países, con quienes me encontré virtualmente cada semana para aprender juntos sobre Jung.
Estas experiencias han mostrado que internet nos permite ir más allá de cualquier frontera cuando tenemos un objetivo común.
Lo mejor del asunto es que parece que esto de los encuentros virtuales es contagioso, porque otras personas están comenzando a diseñar sus propios cursos y grupos en la red. Desde Brasil, el Doctor Walter Boechat ofrecerá un curso virtual sobre el Libro Rojo y el Doctor Jorge Braga está diseñando un curso sobre Alquimia. Estos cursos serán ofrecidos en portugués, para quien se anime a participar.
Pero para los hispanohablantes, es un verdadero placer anunciarles que el Dr. Juan Carlos Alonso, presidente de la Asociación para el Desarrollo de la Psicología Analítica en Colombia – ADEPAC, estará ofreciendo un grupo de estudio al final de este año para los miembros de la asociación. Para quienes estén interesados en participar y aun no hagan parte de ADEPAC, pueden entrar en contacto con adejungcol@yahoo.com. No es necesario ser psicólogo o psiquiatra, lo importante es estar interesado en la Psicología Analítica y su fundador Carl Gustav Jung.
Creo que estas oportunidades de integrar nuestros países por medio de la red son realmente importantes, y creo también que América Latina está ávida de encontrar espacios de aprendizaje y discusión sobre estos temas.
Inconsciente Conectivo ya tiene más de 9700 visitas en 35 países y estoy segura que este es sólo el comienzo. Créanme que, desde acá, sigo pensando en maneras de crear puentes con personas que quieran compartir sus valiosos conocimientos y su experiencia con todos nosotros.
Como en todo principio, las cosas se toman su tiempo, pero terminar este año con la posibilidad que analistas tan reconocidos en nuestra área comiencen a abrirse al mundo ya es bastante satisfactorio.
Gracias a todos por seguir leyendo, comentando y aportando a este blog y a las iniciativas que de él han surgido. Espero que este nuevo año siga trayendo muchas cosas interesantes para todos nosotros.
¡Un abrazo desde Rio!
sábado, 25 de septiembre de 2010
Casi pura ficción
C.G. Jung
Está bien, está bien, voy a escribir sobre Inception (El Origen). No es que tenga una horda de seguidores pidiéndome que escriba sobre la película de Nolan, tal vez no. La verdad es más un pequeño conflicto propio, que finalmente espero resolver escribiendo este post.
Lo primero que quiero decir es que la película me pareció muy buena, muy bien hecha y muy entretenida. Ahora, tengo mis problemas con la manera como aborda el tema de los sueños, pero eso puede ser puro “mamertismo” como decimos en Colombia, así que no voy a entrar en detalles aburridos.
Tampoco quiero dar una interpretación junguiana y debatir sobre las infinitas posibilidades de la película, sobre lo que es real o no, ni sobre el incierto final. Creo que la red ya está bastante saturada con posts sobre estos temas.
Lo cierto es que ya que el tema de los sueños dio pie para una súper producción de acción, la película me sirve como excusa para abordar temas interesantes, por lo menos para mí.
Aunque la posibilidad de entrar en varios niveles de sueños por medio de una máquina es pura ficción, por lo menos por ahora, lo que no es ficción es la posibilidad de tener sueños lúcidos.
Básicamente todos hemos tenido esta experiencia en un sueño, cuando espontáneamente nos damos cuenta que estamos soñando, aunque normalmente esto no cambia en nada nuestro sueño, que continua como cualquier otro.
Sin embargo, es posible entrenarse para tener sueños lúcidos voluntariamente y lograr un nivel de consciencia durante el sueño que nos permita “soñar despiertos”. Imagínense esta escena: están en medio de un escenario completamente onírico, a su alrededor están pasando cosas que serían totalmente imposibles en la vigilia, pero ustedes están despiertos, conscientes de lo que está pasando… increíble ¿no? Pero posible.
Existen técnicas para entrenarse en los sueños lúcidos. Lograrlo es increíblemente difícil, porque en el momento en el que nos damos cuenta que es un sueño, entra la consciencia y despertamos. Se requiere una enorme disciplina y entrenamiento para lograr continuar dormidos cuando tenemos consciencia en nuestro mundo onírico.
Sin embargo, quienes lo han logrado (personalmente sólo he alcanzado niveles superficiales), relatan las más increíbles situaciones, donde no existe ningún límite para la consciencia, donde es posible volar, conocer cualquier lugar del mundo, conversar con cualquier ser sobre la tierra y fuera de ella, convertirse en un animal, o en un árbol, o en un río… en fin, no hay límite posible para quien despierta en el inconsciente. ¿En qué se diferencia esto de un sueño corriente? En que, en este caso, hacemos todo esto por nuestra propia voluntad, siendo los “dueños” de nuestro sueño.
Aunque esto suene bastante extraño para nuestros estándares occidentales cartesianos, estas posibilidades no son ninguna novedad. Los chamanes mexicanos, por ejemplo, durante mucho tiempo han dominado estas técnicas. De hecho, ellos van más allá logrando entrar conscientemente en los sueños de otros para curar enfermedades y resolver problemas. Por eso algunos chamanes se van a dormir muy temprano, porque “tienen que trabajar”.
Es posible entonces tener conversaciones reales con personas que entran en nuestro inconsciente por su propia voluntad, y recordarlo como si fuera un sueño común al otro día. Sólo que quien entró en el sueño será capaz de decirnos exactamente cómo fue ese sueño y las conversaciones que sucedieron en él.
Sé que esto suena bastante insólito, pero no me parece mucho más raro que un grupo de gente conectada a una máquina, entrando en el inconsciente de una persona, en un sueño diseñado por otra… (para quien no ha visto Inception, esto es más o menos lo que pasa).
Claro que no se espera que el espectador crea lo que ve en la película, aunque tenga su fondo de realidad, entre otras cosas porque los sueños lúcidos todavía parecen ficción para la mayoría.
Estos temas siguen siendo totalmente ajenos a nuestro contexto, y tristemente sólo una súper producción como Inception es capaz de generar un interés masivo, aunque pasajero, en los sueños.
En todo caso Inception es CASI pura ficción.
PD: Por cierto, ¡el martes cumple dos años inconsciente conectivo!
lunes, 9 de agosto de 2010
Genialidad y tipología
Malcolm Gladwell desarrolla en su libro “The Outliers: The Story of Success” la teoría de las 10.000 horas, según la cual es necesario ese número de horas de práctica (aproximadamente 3 horas diarias durante 10 años) antes de alcanzar la maestría en cualquier área. Es claro que para dedicar 10.000 horas a una actividad específica, ya sea artística, deportiva o académica, generalmente debe existir una pasión por lo que se hace y un altísimo nivel de disciplina.
En el libro el autor habla de casos como el de Mozart, que fue considerado un niño prodigio, pero que tocó el clavicordio unas 20.000 horas ¡antes de cumplir los 10 años! Para los 20 años por supuesto Mozart no tenía a nadie que se acercara a su nivel…
Hoy en día son bastante conocidos los casos de niños prodigio de la música, como Tiffany Koo, una pequeña pianista de 8 años y que está tocando desde que tenía 2. Es claro que existe un talento natural en la mayoría de estos niños (otros son obligados por sus padres a “tener talento”), pero lo cierto es que la vida de esta niña, como la de muchos otros, gira alrededor de su práctica de 6 a 8 horas diarias de piano. Esto equivale más o menos a 13.000 horas después de 6 años de práctica diaria, lo que según la teoría desarrollada por Gladwell, ya le permite un dominio de la técnica.
Pero lo que me parece más interesante es que tener dominada la técnica no implica una “madurez en la obra”, en el sentido que su desarrollo emocional es el de un niño de 8 años, para quien no es posible expresar la emocionalidad propia de los grandes pianistas que han logrado una madurez artística a lo largo de su vida. Creo que el siguiente video ayuda a ilustrar lo que intento decir aquí:
Así que la verdadera genialidad implica más que el dominio de la técnica en cualquier área. Es claro que si Tiffany continua con este ritmo de estudio del piano, probablemente en su adultez será una de las mejores pianistas del mundo, una pianista más integral y que probablemente (sólo probablemente) habrá desarrollado la sensibilidad de los grandes artistas.
Jung propuso una tipología basada en cuatro tipos psicológicos básicos: Pensamiento, Sentimiento, Sensación e Intuición. En este sentido, probablemente Picasso fue un genio de la Sensación, la Madre Teresa un genio del Sentimiento y los grandes videntes como Edgar Cayce, genios de la Intuición.
Pero en occidente hemos sido educados para desarrollar principalmente la función Pensamiento, que es altamente valorizada y muchas veces confundida con una inteligencia superior. Sin embargo, ya Gardner nos habló de las inteligencias múltiples, mostrándonos que ser altamente racionales y analíticos no necesariamente implica que tengamos una inteligencia emocional prodigiosa. Por el contrario, generalmente implica una función Sentimiento bastante incipiente.
Muchas veces llamamos genios a quienes han logrado dominar una técnica o área específica y una sola de sus funciones psicológicas, dejando de lado el desarrollo de las otras.
Algo que llama la atención es que generalmente los grandes genios de la humanidad han tenido vidas terriblemente tormentosas y asociadas normalmente a alguna psicopatología. Existe la idea que la creatividad está asociada a algún tipo de “anormalidad” lo cual tiene mucho sentido si pensamos que la originalidad significa salir de los parámetros para crear algo realmente nuevo, es decir fuera de lo normal.
Como dijo Jung, son raros los creadores que no pagan cara la chispa divina de su capacidad genial. Virginia Wolf sufría de trastorno bipolar al igual que Tchaikovsky y Winston Churchill; Munch tuvo un episodio psicótico que lo llevó a pintar “El grito”; Hemingway era depresivo y se dice que la genialidad de Dostoyevsky se debía a su epilepsia, ¿o será que era genial “a pesar de” su epilepsia?
En fin, no hay forma de saberlo, lo cierto es que me parece que la vida atormentada de los grandes genios tiene que ver con ser extremamente avanzados (por decirlo de alguna manera) en una de sus funciones y desarrollar muy poco las otras. Por ejemplo, no es una coincidencia que exista el estereotipo que los grandes genios de la física y la matemática sean bastante incompetentes en términos sociales, lo que lleva a que muchos de ellos vivan en una profunda soledad.
Aunque todos tenemos una función principal (que se espera que cambie a lo largo del tiempo), aquella que es la más presente y con la que más nos movemos en el mundo, en términos junguianos, la individuación requiere el desarrollo e integración de las cuatro funciones.
La teoría de Gladwell es bastante alentadora en la medida en que “pone en nuestras manos” la posibilidad de lograr la maestría en nuestras áreas después de dedicar 10.000 horas de práctica a una actividad específica. Pero esta práctica no garantiza la genialidad de quien además del dominio de una técnica logra la integración de la personalidad.
Entonces, después de todo lo anterior, a qué le queremos apuntar: ¿a dedicarnos a desarrollar en extremo una de nuestras funciones, o a intentar desarrollar una personalidad que integre las cuatro? Yo me quedo con la segunda opción, y la posibilidad de dedicar al menos 10.000 horas de práctica a lo que nos apasiona. Esa para mí es la combinación adecuada, que aunque no garantiza la genialidad, creo que aumenta enormemente la posibilidad de realización y felicidad.
